El Sistema de Astrología Explorativa

Astrología Explorativa nace de la mirada arquetípica de Koldo Santiago, apoyado desde los primeros pasos por la visión y aportaciones de Surya Silva. Es un sistema para la realización y acompañamiento de procesos personales, un camino hacia la disolución de miedos, resistencias e identidades autoviolentas para, a partir de ello, conectar con la conciencia virtuosa del ser y la luz que somos, con la ética del corazón y la autenticidad interior que explica la vocación de nuestra encarnadura.

Dicho sistema está fundamentado en la apertura a la información arquetípica y a la energía primordial, a la luz que reflejamos. Los factores astrales nos muestran lo que se manifiesta en nuestros procesos psíquicos, la relación que hacemos con la energía pura con la que nos habla el Universo y nuestro potencial de entrega a lo que está más allá de nuestras interpretaciones literales y subjetivas, limitantes y restrictivas de lo que somos como propuesta y como sentido.

Partiendo de una base de conocimiento astrológico ajena a determinismos interpretativos o a la generación de identificaciones que nos limiten, indagamos en los perfiles de cada carta natal. Nos abrazamos así al descubrimiento de lo que nos susurra más íntimamente nuestro mapa, entendiendo que nuestras luces y nuestras sombras son necesarias para el proceso, y también que la realidad de la materia no nos propone comprender o aprender cosas u obtener logros, ni tampoco alcanzar una pretendida evolución de falsa espiritualidad, sino únicamente aceptar con la naturalidad más humilde que somos reflejos de la luz y que estamos convocados al bien y la belleza en la realidad de cada día, a detener de una vez por todas la autoexpresión prohibida. En suma, que podemos cesar el sufrimiento y ser generadores de algo positivo y próspero en cada acto de la vida.

El Sistema de Fractales de Astrología Explorativa, por tanto, no tiene vocación ambiciosa de encumbramiento espiritual.

Su intención última es cesar en la predominancia extenuante de los relatos y mandatos en los que buscamos identidad, pero en los que hacemos tensión y dolor, estrechamiento de nuestro potencial y de nuestro sentido y destino, para prevalecer frente a ello en otra conciencia que ya es en nosotros, abierta y expandida, luminosa y generadora.

No es, no obstante, una batalla contra el yo. Es, antes bien, el entendimiento de que cuando nos quedamos atrapados en mandatos violentos y obsesivos desde los que nos obligamos a ser lo que no somos, velamos nuestra vibración más alta, por más que esta esté llamada a materializarse en la dificultad del mundo físico y con la complejidad de las muchas y muy diversas conciencias que, a un mismo tiempo, nos acompañan.

Cada alma elige un proceso único, irrepetible y exclusivo, cuya huella queda plasmada en el cielo en el momento de nuestro nacimiento. Nuestras peculiaridades, el perfil psíquico que configuramos y el patrón holístico que somos, así como la propuesta objetiva y transpersonal que nos late, conforman y generan formas, modalidades, proyecciones y revelaciones, también estados de conciencia. Y nada en ello es rechazable, pues todo en ti tiene alma y destino, razón de ser, sentido procesal y fundamento, incluso cuando te cause desconcierto.

Esa guía de particularización de cada persona en función de su carta natal y sus propuestas centra nuestras exploraciones para, a través de diversas herramientas explorativas que luego citaremos, acompañarnos en el encuentro con el mensaje interior que nos dota de sostén, de dirección en la realidad de lo cotidiano y de vocación y oportunidad para el gozo del ser. Todo es para el bien.